Hay un refrán popular en Italia “Chi va piano, va sano e va lontano” y podemos indicar que este dicho es a la base de la nueva forma de hacer turismo en Italia: el turismo lento.

Una forma más relajada de vivir las vacaciones dejándose inspirar por el lugar y por las personas sin la organización, por etapas rígidas, típica del turismo masivo.

Una de las regiones italianas que se está convirtiendo en cuna de este tipo de turismo es la Umbria, promoviendo un turismo más “liviano” y sustentable que invita al viajador a adueñarse de los espacios y del tiempo, redescubriendo los pequeños pueblos que caracterizan esta tierra italiana repleta de bellezas arquitectónicas y de historia y con una gastronomía sobresaliente.

Aquí le proponemos un recorrido en 5 etapas que se puede realizar bajo la modalidad del turismo lento.

Salimos de Spoleto, ciudad patrimonio de la UNESCO, admirando su catedral y centro histórico pasando por las callecitas típicas de este “borgo” medioeval que conoció su auge durante el periodo de los Longobardi. Seguimos caminando pasando por los olivares y levantando la mirada podemos ver el pequeño borgo de Poreta con su castillo. El último viernes del mes de junio, en la misma ciudad de Spoleto se realiza el Festival de los Dos Mundos, evento musical y cultural que se ha convertido en uno de los más famosos a nivel mundial y que a partir de su creación en 1958 pretende unir dos culturas y dos mundos artísticos muy diferentes: el europeo y el americano.

Continuamos nuestro recorrido llegando hasta la pequeña ciudad de Trevi que con su plaza principal y su Torre Cívica nos lleva al floreciente pasado medioeval.

Pasada la ciudad de Trevi nos encontramos con más caminos pavimentados y el cerro deja espacio a la vista de los valles hasta llegar a la ciudad de Foligno pasando por la Porta Romana. Todas las calles de Foligno convergen en la Plaza de la República en la cual podemos admirar la catedral y los hermosos palacios de las principales familias medioevales.

Dejando Foligno podemos llegar a Spello pasando por una de las tres magnificas puertas encapsuladas en los muros de época romana: Consolare, Venere y Urbica. La ciudad nos acoge con su maravillosa iglesia de Santa Maria Maggiore y sus pinacotecas como la que muestra los frescos del Pinturicchio.

La última etapa de nuestro viaje nos lleva a Assisi por el sendero de los olivos y cuando finalmente llegamos a nuestro destino podemos admirar las bellezas de la Catedral de San Rufino, de la Basílica de Santa Clara hasta llegar a la Basílica de San Francesco, donde podemos admirar los frescos de Giotto y visitar la tumba del Santo homónimo.

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Y si quiere seguir su paso por Umbria no puede prescindir de una visita a la localidad de Gubbio que el 15 de mayo de cada año realiza el Festival dei Ceri, durante el cual tres y altas reproducciones en madera de San Ubaldo, San Giorgio y San Antonio son transportadas al hombro y corriendo por las calles de la ciudad dando vida a una ceremonia emocionante y característica.

No cabe duda alguna que la Umbria, tierra de santos y maravillas, ofrece una forma alternativa de turismo que merece la pena ser descubierta!