“Quiero aprovechar esta instancia para desearles a todos los internautas una muy Feliz Navidad con la esperanza que puedan pasar esto días de fiestas en armonía y serenidad y con la ocasión los invito a conocer una tradición gastronómica típica italiana.

Hace algunos años ya se puede encontrar a la venta en las góndolas de los principales supermercados y de las más destacadas tiendas gourmet de Chile. Estamos hablando del Panettone, el postre infaltable en las mesas de los italianos durante la celebración de la Navidad”.

La historia cuenta que la creación del Panettone ocurrió en la corte de Ludovico el Moro, señor de Milán en el siglo XV. El cocinero de la familia Sforza quemó el postre y Toni, un sirviente de la cocina, propuso servir un pan a la mantequilla horneado preparado por él mismo. La preparación encontró el gusto de Ludovico el Moro al punto de nombrar el postre el “Pan di Toni”.

Hoy el Panettone ha cambiado en parte su presentación y se propone en el mercado en diferentes versiones para dar en el gusto de todos los consumidores: con cubierta de chocolate, sin fruta confitada, con rellenos de cremas aromatizadas, etc.

Este año el más grande y detentor del Guiness World Record ha sido obra de algunos pasteleros milaneses que han producido una versión con un diámetro de 115 cm y un peso de 332,2 kilos utilizando entre otros ingredientes 50 kilos de harina, 38 kilos de mantequilla, 25 de azúcar, 18 kilos de yemas de huevos.

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Tan fuerte y propio de la historia italiana es el consumo de este postre navideño, que las empresas que lo producen llegan a convertirse en un referente nacional.

Emblemático es el caso de la empresa italiana Melegatti que, a pesar de sus 124 años de historia en la producción del Panettone y Pandoro (otro postre típico navideño), ha estado viviendo, en los últimos dos años, una serie de dificultades financieras que han obligado a congelar contratos y a dejar sin sueldos sus trabajadores desde el pasado mes de agosto.  

Gracias a la adquisición de parte un grupo económico de la zona, a la viralización del caso en redes sociales, y sobre todo a la dedicación y el compromiso de dos (ex) empleados que, durante los meses de cierre de la planta, han estado “alimentando” la masa madre necesaria para la producción, la empresa ha podido reabrir sus puertas, recontratar la mayoría de sus ex trabajadores y reanudar la producción a tiempo para ofrecer, esta Navidad, sus productos a través de la inauguración de un punto de venta propio de la marca.

¡Otro ejemplo del compromiso personal italiano con el emprendimiento nacional!